Si ya habéis conquistado todos los dominios de vuestra casa (el dormitorio, el sofá, la cocina, encima de la lavadora, en la mesa del comedor… ¿Y ahora qué? O más bien, ¿dónde?

Pues bien, uno de los sitios más accesibles es la ducha o el baño. Siempre uno de los dos puede sorprender al otro colándose de un salto en la ducha para “ayudar a la pareja en las tareas de limpieza corporal”. - ¿Te froto la espalda?- Una vez sintáis el contacto de vuestros cuerpos mojados y enjabonados algo comenzara a fluir en vuestro interior, se os erizaran los pechos y empezareis a sentir un tremendo deseo sexual. Llegados a este punto debéis tener en cuenta dos cosas fundamentales para vuestra salud: equilibrio y una buena dosis de lubricante íntimo resistente al agua, es decir, con base de silicona. Ni se os pase por la cabeza utilizar geles, champús, acondicionadores, aceites hidratantes para la piel, etc… que no estén fabricados expresamente como lubricantes íntimos, puesto que, a ciencia cierta, os arrepentiréis de vuestra experiencia.

Posturas sexuales para practicar en la ducha

 

El prólogo - No siempre los cuerpos están dispuestos para una sesión de sexo. Por ello siempre debemos comprender a nuestra pareja e intentar hacer que simplemente se deje llevar. Una buena estrategia sería preparar el baño en ausencia de la pareja. En primer lugar asegurarnos de que los sanitarios están relucientes y no hay ningún tipo de mal olor. Después podríamos encender algunas velas e incienso afrodisíaco, para ir caldeando el ambiente. Podríamos preparar un baño de espuma caliente con sales de baño sensuales… incluso preparar algo de música relajante.

Cuando la pareja llegue de su estresante día y se encuentre con el santuario preparado seguro que aceptará a nuestras proposiciones y nos recompensará por nuestros esfuerzos.

Rompiendo el hielo - Una posición ideal para empezar los preámbulos… él la abraza por detrás con una mano, acariciándole los pechos mojados y enjabonados, mientras que con la otra mano le hace coincidir el agua del grifo de la ducha con su clítoris. A continuación él puede pasar de masajear sus pechos a masajear su clítoris mientras sigue haciendo coincidir el agua del cabezal de la ducha. A ellas les encanta el agua en su clítoris. Dejad que los dedos hagan su magia. Como complemento, existen vibradores acuáticos ideales para estas situaciones. Éstos pueden dar mucho juego en el baño. Podemos seguir acariciando su clítoris con el vibrador acuático.

Obsesión oral - Dado que los dos estáis limpios y frescos, ¿por qué no aprovecharse de ella o de él? Cualquiera de los dos puede caer sobre sus rodillas para complacer al otro, pero a diferencia del suelo seco, no se puede poner una almohada bajo las rodillas para hacer la experiencia más confortable. Por lo tanto, lo ideal es hacerlo de cuclillas.

Cubana - En la ducha sin duda se prestan muchas oportunidades. ¿Por qué no aprovechando que estáis mojados y lubricados disfrutáis de una “cubana”?

Él podría estar de pie con las rodillas ligeramente flexionadas. Ella, frente a él, en cuclillas. Él puede colocar las palmas de las manos en la parte exterior de los pechos de ella. Ella podría presionar sus pechos hacia el centro con ambas manos, entrelazando los dedos y creando así un “puente” para el canalillo que forman los pechos presionados. Un puente ideal para deslizar por el interior el miembro duro y lubricado.

La pierna de elevación - Esta posición permite que la pareja esté frente a frente. Ella debe apoyar su espalda contra la pared mientras él le sostiene una pierna con el antebrazo. Dependiendo de la altura la penetración puede ser un problema. Él debe doblar las rodillas para tener mejor acceso y suele ser una posición incómoda. Para que sea una posición cómoda y placentera ella debería ser más alta que él.

Perrito de pie - Esta vez, ella debe colocarse de cara contra una pared flexionar ligeramente rodillas para mantener el equilibrio y para absorber algunos empujones. Él debe aferrarse a sus caderas, y de vez en cuando acariciar su cuerpo a lo largo de su columna vertebral, sus abdominales, sus pechos, sus nalgas, sus ingles... Si ambos quieren disfrutar del agua que cae, ella debe estar orientada hacia los grifos. Esto permite que el agua caiga sobre la parte baja de la espalda y fluya por el tronco inferior. El flujo constante de agua sobre vuestros cuerpos va ser increíble.

Por la puerta de atrás - Una vez más, la ducha, con su todo poder de limpieza, nos brinda un sinfín de posibilidades. En efecto, es el lugar ideal para practicar sexo anal. Si alguna vez has encontrado la excusa: "No me siento lo suficientemente limpia o limpio, la ducha se va a convertir en tu nuevo mejor amigo. Por supuesto, una de las posturas ideales para ello es la del perrito de pie.

No olvidemos la importancia del uso de un buen lubricante anal.

Sentado en el borde- A todos nos encanta cuando ella toma el control del movimiento. Él, sentado en el borde de la bañera. Ella, de espaldas a él, moviéndose arriba y abajo a su ritmo. Probablemente él deba aferrarse al borde de la bañera para no perder el equilibrio y ella deba apoyarse con sus manos en sus rodillas para soportar el ejercicio más fácilmente.

Culminación - ¡Ha llegado el momento! una buena forma de culminar sería con ella de cuclillas frente a él y él de pie frente a ella descargando como nunca antes lo había hecho.

Esperemos que estas ideas os ayuden a perfeccionar vuestras habilidades sexuales en la ducha. Como mencionamos anteriormente existen ciertas precauciones. Aseguraos de estar preparados con algunos lubricantes de la tienda. Y recordad… la base de apoyo puede ser un problema. Tened precaución con los resbalones y pasadlo bien con seguridad.